Las carreras del éxito


Todo dragon inicio en un huevo

Todo dragon inicio en un huevo

El éxito es una palabra con la que crecimos sin entender adecuadamente su significado, se trataba a mi manera de ver, de un sueño utópico al que todos los seres humanos debíamos aspirar, y su búsqueda se tornaba casi tan sagrada como la búsqueda del Santo Grial, y quizás tan ilógica como esta última, pues se buscaba aquello sin forma, aquello que solamente uno conoce su existencia por referencia de otros, y que muchas veces ni siquiera se conoce en persona.


Pero entonces, ¿cuál es la forma real de eso que desde pequeños nos inculcaron que debíamos buscar contra viento y marea y que para otros nos marcaron una especie de mapa escalafonário para llegar a el?


Éxito lo define la Real Academia de la Lengua Española en tres formas:

  1. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
  2. Buena aceptación que tiene alguien o algo.
  3. Fin o terminación de un negocio o asunto.

Estas son las definiciones aceptadas para esta palabra que tantos dolores de cabeza nos ha traído como sociedad supuestamente “civilizada” pero, realmente, aun y si las armamos como un pequeño rompecabezas, lo más aproximado sería algo como esto: Lograr la felicidad una vez que hemos conseguido la aceptación al finalizar un negocio. Quizás de ahí la percepción de que el éxito es igual a felicidad, y que ésta se consigue siendo socialmente aceptados y que se logra igualmente con los negocios, lo que nos da por silogismo una relación con la economía y por ende, con el dinero. Al entender esto es que se comprende que se vea a las personas adineradas como personas exitosas, aquellas personas que han triunfado en sus negocios y que consiguieron con eso la aceptación de la sociedad y cierta fama en el camino.


Pero quiero remontarme un poco mas atrás porque realmente no siento que en algo tan simple radica el éxito, ni tampoco puedo valorar como exitosos solamente a alguien que a este sentido sea el equivalente de quien sea capaz de adquirir un Lamborghini. Y es que la etimología siento me puede ayudar a descifrar este misterio, pues para los antiguos romanos, exĭtus tenía por significado “salida” que no es lo mismo que nos quiere decir la sociedad actual.


Y mi duda es, ¿”salida” a qué? Si llamamos salida al lugar por donde podemos terminar un recorrido, entonces podríamos decir que el éxito se consigue al finalizar un recorrido. Esto nos da una serie de implicaciones filosóficas, más complejas que el sentido simplista de denominar éxito como el hacernos ricos con nuestros negocios, y que el dinero nos da la tan ambicionada felicidad.


Bien podría a este nuevo sentido brindar una nueva definición sobre que es “éxito“, éxito, ppor lo tanto, es ver cumplido un objetivo, sea cual este sea, el haber alcanzado la meta y el propósito anhelado después de un determinado esfuerzo, y es que para llamarse exitoso no basta con estar parado en la meta, sino que en si, esta palabra lleva consigo el sentido del camino recorrido, de haber logrado algo digno de admiración, pues no es la recompensa lo que se admira, sino al héroe o heroína que fueron dignos de recibir dicha recompensa.


Esto sin embargo nos crea una falsa idea de competencia, nos hace pensar en una carrera, si bien la imagen nos da la figura de un sentido deportivo, quisiera referirla a un aspecto académico, pues al igual que quizás en un maratón, podríamos llegar a la meta sin cursar toda la ruta, esto, tomando algún atajo, muchas veces creemos que se pueden tomar atajos para alcanzar el éxito.


Estos atajos desde la tierna infancia nos los muestran, ofrecen y algunas veces hasta nos los exigen nuestros familiares, en particular nuestros padres, obviamente con una leal y buena intención, pero sin un conocimiento de causa real. Se tiene la falsa creencia que un médico por el simple hecho de serlo será en automático un profesionista exitoso, alguien que será reverenciado por la sociedad, y que tendrá la devoción de la humanidad por la gran cantidad de conocimientos y su capacidad de desafiar a la muerte haciendo gala de fármacos o de un escalpelo. Nada mas errado en esa imaginación colectiva, pues podemos mirar a la gran cantidad de micro consultorios posicionados en farmacias de similares, donde recién egresados de afamadas escuelas de medicina, tienen que alquilar sus servicios y conocimientos por un salario de miseria, y muchas veces siendo sobre explotados por los empresarios dueños de estas farmacias, contradiciendo ya no la devoción, sino el respeto meritorio a los discípulos de Hipócrates.


Esto se da en todas las carreras mal llamadas de “éxito”, sea en Derecho, Ingeniería, Arquitectura, Contaduría o Finanzas, no importa que carrera sea, no importa si es una carrera que requirió grandes esfuerzos y sacrificios, ni siquiera importa la escuela en la que se estudie, nada de eso nos garantiza ser exitosos.


Entonces, ¿qué nos puede llevar al éxito? Pues la formula puede ser muy simple o quizás muy compleja, pues la respuesta puede parecer bastante obvia, pero nada simple de conseguir:

  1. Un objetivo que no se mueva y que nunca se olvide aun cuando las victorias en el camino nos hagan sentir cómodos y nos hagan conformistas.
  2. Amor por aquello que uno desea hacer (esto es los mas importante y de lo que se requiere mas).
  3. Perseverancia para seguir adelante a pesar de los obstáculos.
  4. Talento para lo que se desea hacer (se puede reemplazar y complementar con mucha práctica).
  5. Ayuda de las personas para quienes somos importantes.
  6. Aprender de quienes andaron el camino antes que uno mismo, aún cuando solo hayan estado por un fragmento pequeño de todo nuestro camino.
  7. Una pizca de viento a favor, llámese suerte, circunstancias, coincidencias, mano de alguna deidad, siempre es bueno tener una ayuda, aún por mas pequeña que esta sea y aun sin saber de donde provenga.

La parte curiosa de esta fórmula, que vista así parece mas una receta de cocina, radica en que no importa que se estudie, ni siquiera importa la titulación o algún grado académico, todo depende y esto forma solo parte de los recursos y herramientas necesarios para alcanzar el objetivo final, lo único que realmente importa esta a final de cuentas, dentro de uno mismo, en la actitud que uno toma para enfrentarse al camino, y en aprovechar y agradecer los recursos y ayudas que uno encuentra en el.


Quisiera traer a colación un ejemplo que me permita ilustrar mas adecuadamente esto que he planteado, pues recientemente falleció un hombre que podría llamar de éxito, el señor Akira Yoshikawa, quien, según su biografía y los historiadores es considerado el padre de la papiroflexia moderna.

Uno inmediatamente relaciona los objetivos del éxito con el poder, el dinero, la fama, pero, ¿podría alguien imaginarse siendo exitoso haciendo figuras de papel? Sin que mi deseo sea parecer simplista, se imaginan al niño de la banca de a lado, aquel que nunca ponía atención en clase por estar jugando a hacer avioncitos o barquitos de papel, como alguien que pudiera ser importante, pero la verdad es que la fama, el dinero y el reconocimiento social llego a través de perfeccionar una actividad lúdica y hacer de ella un arte, siendo el camino de Yoshikawa-sama totalmente autodidacta, rompiendo con la regla del sistema académico como camino al éxito.


Mi idea no es la de negar los recursos escolares como parte del camino al éxito, al contrario, alabo la verdadera labor docente, la dedicación de las instituciones ubicadas en todo el planeta cuyo objetivo es la preparación de mas y mejores profesionistas de todas las áreas, pero se debe de reconocer que el éxito no esta dado por esas instituciones, sino por el trabajo individual de cada persona, pues cada persona es dueña de su propio destino, y por lo tanto, la única responsable del éxito o el fracaso en su vida y sus acciones.


Ser tejedores de estrellas solo se consigue primero teniendo estrellas que tejer, luego deseando tejerlas y por ultimo poniéndose a tejerlas.


Non nobis Domine, ad maiorem ILD gloriam.

Maestro del Origami

Maestro del Origami

Acerca de Ryu Dragón Azul de Ild

Soy quien se supone que soy, nada más. He dejado de creer, para comenzar a saber, me niego a solamente creer algo en base a lo que siento o percibo con mis sentidos, prefiero encontrar las verdades comprobables y demostrables para evitar caer tanto en el error. En definitiva no soy quien antes fui. Sigo lleno de defectos y tengo alguna u otra virtud. ¿Llegaste hasta aquí y quieres saber más? no te preocupes, hay muchas formas de contactarme y siempre conocerme un poco más.
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