Dignidad empresarial


La desnudez nunca le quito la dignidad

La desnudez nunca le quito la dignidad

Esta entrada bien la pude haber resumido como una mas de tantas anécdotas que existen en la página www.pinchesclientes.com, pero considero que amerita un exposición mas larga que una anécdota graciosa.

Muchas veces en las áreas relacionadas con la informática, tenemos las pymes y los profesionistas independientes que lidiar con clientes bastante extraños y en muchas ocasiones demasiado desagradables, esto nos lleva a los limites de la tolerancia y a pensar la mar de veces: “pero que demonios estoy haciendo aquí”.

El caso que motiva este post querido lector, trata de algo que quizás sea muy comun para los colegas que nos dedicamos a prestar algun tipo de servicio relacionado con computadoras. Resulta ser que un cliente recurre a un servidor para solucionarle una serie de problemas tanto en las computadoras de su empresa como de su domicilio particular, obviamente en su empresa carecen de un departamento de sistemas, motivo por el que dependen de un tercero para el mantenimiento de sus equipos. Debido a algunos problemas con hacienda, el cobro de estos servicios se tuvo que postergar por prácticamente un mes, asi que cuando me encontré en la capacidad de poder reclamar el pago al emitir una factura procedí a primeramente enviar una prefactura para que mi cliente revisara los costos de los servicios, y tuviera oportunidad de aclarar sus dudas o en su caso, solicitar algun descuento en caso de que mi cliente lo considerara muy elevado el precio.

Durante 4 dias el cliente aparentemente no revisó estos datos, sin embargo, al cuarto dia opto por decirme que no era necesaria esa información y que procediera al envío de las facturas. Habiendo hecho esto, el cliente se hizo el interesante una semana y media mas con pretextos como no he tenido oportunidad de leer las facturas, he tenido algunas dificultades personales, o simplemente negarse a contestar las llamadas. Después de este periodo, me llego a decir: “Discúlpame, no he tenido tiempo de checar lo de tus facturas, pero te tengo la buena noticia de que al menos ya las imprimí, ya es una ganancia”. Obviamente ya estaba un poco desesperado, sin embargo seguí teniendo un trato cortes con el cliente y resolví llamar al finalizar el fin de semana.

Curiosamente el Lunes al llamar nuevamente, y después de hacerme esperar en la linea telefónica por 15 minutos aproximadamente, me contesta sumamente molesta y en un tono en extremo déspota que, en resumidas cuentas, mi cobro era excesivo, no encontraba justo que por unos cuantos clics y apretar unas cuantas teclas se le cobrara tanto, asi como no entendía como era posible que le cobrara por algo que al final, la máquina hacia sola. Por si fuera poco, mencionó que no se trataba de que me estuviera regateando ni que fuera pichicata, que no quería que se le hiciera un descuento, pero que ella no iba a pagar por algo que consideraba era nada, rematando con una amenaza de que si esa era la forma como cobraba entonces no íbamos a poder trabajar. Por ultimo termina diciendo que tengo que reconsiderar mis precios porque son muy elevados.

Cabe la mención para informarles y no para que sea comercial, que suelo ser bastante económico en mis precios comparado con mis competidores, pero ese no es el caso, aquí el problema no radicó en una visión de precios que se hubiera podido solucionar con un simple descuento, sino el tono, las maneras y la poca valoración al trabajo realizado. La consideración de que le hace un favor a un proveedor de servicios (ni siquiera un empleado), por el hecho de darle la encomienda de darle mantenimiento y reparar sus equipos, asi como de proveerlos de aplicaciones para funciones especificas que requieren.

Quizás a este punto, mi anécdota ya los tenga un poco aburridos, asi que iré al punto y conclusión de esta vivencia. Es cierto, trabajamos por necesidad, en su mayoría económica, pero también para satisfacer la necesidad de sentirnos útiles y valorados en este mundo. Nuestra dignidad tanto de humanos como de empresas tanto pequeñas, medianas o grandes es algo que no podemos perder por una simple cuestión económica, puesto que hacemos nuestro trabajo como búsqueda de superación, no para ser menospreciados ni humillados por unas cuantas monedas. Nuestros servicios son requeridos porque por una causa u otra no son capaces de ser realizados por las personas o empresas que nos contratan y debido a esto, además de la remuneracion en dinero somos dignos de respeto.

Es cierto lo que me dice la persona mas cercana a mi, yo lo siento muy directo el ataque porque no tengo en mi empresa un mando medio encargado de la cobranza que pueda suavizar la situacion, y debido a que la mayoría de mis clientes tampoco cuentan con intermediarios que suavizan desde su area de pagos, el trato entre directores es muy áspero y las negociaciones suelen volverse mas agresivas. Sin embargo, eso tampoco debería de ser asi, los mandos medios encargados de esas áreas no deberían de ser los que reciban los golpes de esas negociaciones, no los contratamos para esa función, sino para la gestión de su departamento y la mejor organización del negocio.

La realidad, existen muchas empresas de todos los tamaños en los que los directores nos llegamos a sentir con gran superioridad por encima de nuestros empleados, proveedores y hasta clientes. Olvidamos nuestros valores éticos y de respeto, y con ello perdemos, al demeritar la dignidad de otros, nuestra propia dignidad. Por mi parte, no me interesa el trabajo con clientes como el que les acabo de referir, su poder de monopsonio no es tan grande como para evitar a toda costa el perderlos, y si bien, en mi área existe una total perdida del poder de monopolio, creo que si contamos con un medio que se acerca mucho a la competencia perfecta. Mi empresa puede prescindir de clientes que no entiendan de dignidad empresarial, además, nuestro compromiso social también es formar una cultura empresarial ética y digna.

Non Nobis Domine, ad maiorem ILD et Kigari CyD Gloriam

Acerca de Ryu Dragón Azul de Ild

Soy quien se supone que soy, nada más. He dejado de creer, para comenzar a saber, me niego a solamente creer algo en base a lo que siento o percibo con mis sentidos, prefiero encontrar las verdades comprobables y demostrables para evitar caer tanto en el error. En definitiva no soy quien antes fui. Sigo lleno de defectos y tengo alguna u otra virtud. ¿Llegaste hasta aquí y quieres saber más? no te preocupes, hay muchas formas de contactarme y siempre conocerme un poco más.
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