Autoestima en el siglo XXI


Con toda la modernidad, nuestra escencia es lo valorable, no lo que nos rodea

Con toda la modernidad, nuestra escencia es lo valorable, no lo que nos rodea

El domingo pasado en el canal de National Geografic (NatGeo) transmitieron un programa que me hizo reflexionar sobre el tema que inspira el título de este post, el programa se llamo: “Obsesión, cuerpos que gritan” en el que trataron un tema tristemente de moda, la anorexia y la bulimia.

No es labor de este servidor el juzgar a aquellos que padecen estos trastornos, realmente no me puedo poner en los zapatos de ellos y no puedo imaginar el sufrimiento y las emociones que tienen, mucho menos puedo comprender como las personas que están con estos pacientes permiten el que sus seres queridos lleguen a esos extremos y pongan su salud e incluso su vida en riesgo, pero como parte de esta sociedad, si puedo realizar una autocrítica social de los factores que han hecho que padecimientos como estos existan.

Si bien la sociedad no obliga en forma de ley o de formas directas como la privación de los alimentos, si nos ha llevado a tener trastornos de la autoestima, donde sus padecimientos mas mortales han sido presentados en formas como la anorexia y la bulimia, asi como su contraparte de comedores compulsivos, en los que en ambas direcciones lo que se busca es llenar un vacío de afecto, la carencia de amor propio, inducida a final de cuentas por nuestra estructura social.

La sociedad se ha enfocado en crear estereotipos de lo correcto en imagen, consumo y comportamiento, en generar una sola forma de éxito, llamado como éxito profesional, que lleva como síntomas principales la estética física representada en la belleza de actrices, actores y modelos de alfombra roja; la acumulación económica, que es representada por el poder de consumo de todo tipo de bienes y servicios que proveen del status social y en el que la satisfacción de las necesidades básicas pasa a segundo termino; y por último, el poder, representado en mil rostros distintos, desde el sistema patronal mas básico, hasta altas direcciones de empresas transnacionales o cargos gubernamentales, el objetivo es el controlar a otros, situaciones, personas, objetos, no importa que, solo la sensación de tener el control.

Todo lo anterior lo crea la sociedad para elevar la necesidad de consumo, la necesidad de generar una plusvalía que distraiga a sus propios integrantes de satisfacer sus verdaderas necesidades básicas, creando obsesiones en las que todo lo que se aleje de estas imposiciones sociales sea considerado un fracaso, y por ende, un fracasado tanto quien no se atenga a estas imposiciones o quien no las consiga.

Somos entidades sociales, y por lo tanto, una necesidad básica es la de encajar en esta sociedad, esto nos lleva a perder poco a poco nuestras satisfacciones propias, el olvidar nuestra parte del ego sana, el olvidar que valemos lo mismo que el resto de la sociedad, y con ello olvidamos nuestros propios anhelos, olvidamos las cosas o personas importantes que nos acompañan en esta vida, olvidamos el valor de nuestra familia, nuestros amigos, nuestras propias raíces e identidad, las explotamos hasta el limite pues la adquisición de nuestro “éxito profesional” es lo único que importa.

Olvidamos que lo primero que nos debería importar somos nosotros mismos, el aceptarnos como individuos con el mismo valor que los que nos rodean, donde el orgullo no debe de ser tan alto que nos haga ver hacia abajo al prójimo, y la humildad no debe ser tan abajo que se vea en un pedestal a quien esta contigo. Nos hace falta aprender a ver de frente, a recordar que con quien interactúas es tan humano como uno mismo, que sin importar sus virtudes o defectos pisa el mismo suelo que yo piso, lo moja la misma lluvia y lo calienta el mismo Sol, la única importancia que puede tener es la que uno mismo le asigne.

Si, la anorexia, la bulimia son tristes, pero buscan satisfacer siempre una necesidad, no importa lo que se sacrifique, pues se busca llenar un vacío que uno mismo no es capaz de llenar, pero son igualmente peligrosos que otras desviaciones del ego como lo pueden ser la egolatría, el hedonismo o el narcisismo. Todo es la búsqueda de tratar de presentar una satisfacción sobre donde uno se siente insuficiente, el creer que uno es superior a otros no es mas que una máscara autoimpuesta para eludir el miedo a su propia responsabilidad social, el compromiso hacia con uno mismo de ser mejor cada dia.

No soy un experto definitivamente, no soy alguien que la sociedad pueda ver como exitoso, tampoco he estado exento de padecer el dolor causado por la baja autoestima y definitivamente he vivido muchas veces siendo co dependiente, pero no soy ciego a este mal social.

No pediré que comenten para alimentar mi ego, no soy especialista en esto, mucho menos soy capaz de tener el valor de pedir siquiera una crítica de mi esposa ante la que de antemano se que realizará una opinión altamente negativa ante mi escrito y como mínimo desmotivante, pero si es algo que debo decir y no callar, el silencio nos esta matando, la apatía nos extermina peor que las bombas nucleares, asi que de ahí saque el valor para este post que espero le sea de utilidad querido lector.

Acerca de Ryu Dragón Azul de Ild

Soy quien se supone que soy, nada más. He dejado de creer, para comenzar a saber, me niego a solamente creer algo en base a lo que siento o percibo con mis sentidos, prefiero encontrar las verdades comprobables y demostrables para evitar caer tanto en el error. En definitiva no soy quien antes fui. Sigo lleno de defectos y tengo alguna u otra virtud. ¿Llegaste hasta aquí y quieres saber más? no te preocupes, hay muchas formas de contactarme y siempre conocerme un poco más.
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Una respuesta a Autoestima en el siglo XXI

  1. Gubidxa dijo:

    que chido tu post! estoy haciendo un trabajo y tus apuntes me han servido para introducirme en el interesante tema de la autoestima. Estoy de acuerdo, el silencio no nos deja comunicarnos, el miedo comienza a paralizar, la apatía muchas veces suele contagiar, considero que mientras haya estos espacios para comunicarnos, lo hagamos, que la realidad no nos distancie, precisamente es eso, saber utilizar los recursos de la internet para crear nuevos lazos y red de información. Tu post también me recordó un libro que me ha gustado mucho, es de Gilles Lipovetsky y el título es: La felicidad paradójica, ensayo sobre la sociedad del hiperconsumo.
    Buen día!

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